Biografía
Nombre artístico: Alex Ubago
Nombre completo: Alejandro Martínez de Ubago Rodríguez
Fecha de Nacimiento: 29 de enero del 1981
Lugar de Nacimiento: Vitoria
Vive en: San Sebastián (Donostia)
Color de ojos: Marrón
Color de pelo: Castaño
Su signo del zodiaco: Acuario. Cariñoso e inquieto.
Hobbies: El billar, "Después de la música me
gustaría ser jugador profesional de billar [...]"
Admira: Crowded House, Ben Harper, Manolo García, Alejandro
Sanz, Andrés Calamaro, Los Secretos, La Cabra Mecánica,
...
Alergia: al polen.
Ciudades Preferidas: Ámsterdam y Nueva York, pero siempre
ha querido ir a la India.
Lo que vamos a contar a continuación no es más que
la realidad de una bonita historia que nos cuenta cómo
unas canciones que un chaval de San Sebastián de 18 años
graba para sorprender a su novia (de entonces) el día de
su cumpleaños se convierten año y medio después
en uno de los discos más sólidos y que mayor expectación
han causado en los últimos tiempos.
El artista
en cuestión se llama Alex Martínez de Ubago (Alex
Ubago), el nombre de la entonces su novia lo desconocemos, si
bien ella fue la causante de que Alex le pidiera a un primo suyo
músico que contaba con un pequeño estudio de grabación
casero que le grabara cuatro canciones para regalarle a su novia.
El padre de
Alex las escucha y decide hacérselas llegar a un conocido
suyo, socio de la Real Sociedad como él y a la sazón
manager de la Oreja de Van Gogh, Duncan Dhu o M-Clan. Es entonces
cuando empieza todo, el lunes siguiente Iñigo Argomaniz
escucha las canciones y se queda impresionado por la voz y la
expresividad de aquel chaval de 18 años. Decide llamar
a su amigo Alfonso Pérez, socio del Atlético de
Madrid y se las pone por teléfono. Tanto la Real como el
Atleti habían perdido aquel domingo (cosa rara) pero ambos
sintieron el lunes que algo gordo tenían entre manos. La
maqueta viaja hasta Madrid (por servicio exprés) e inmediatamente
DRO decide fichar a Alex.
A partir de
ese momento empieza un trabajo duro para Alex, casi sin saberlo
pasa a ser artista. Se hacen una y otra maqueta hasta reunir más
de 25 canciones todas compuestas por él que se descubre
a los ojos de todos como un compositor muy pero que muy serio.
En octubre
del año pasado se decide que el productor ideal no es otro
que Jesús N. Gómez. Hablar del curriculum de Jesús
nos llevaría 20 folios así que sólo decir
que fue uno de los personajes claves en la creación de
la llamada “movida madrileña” y que es el responsable
de innumerables discos de éxito de artistas como Gabinete
Caligari, La Frontera, Joaquín Sabina, Cabaret Pop, Loquillo,
Luz Casal, etc. Un productor versátil, un gran músico
y mejor persona que en su estudio Doublewtronics cuenta con uno
de los mejores equipos técnicos del mundo.
Alex y Jesús
empiezan a verse, a seleccionar canciones, cosa nada fácil
debido a la cantidad que había y finalmente a primeros
de año se empieza a grabar el disco.
Jesús y Alex se plantean la grabación con mucha
tranquilidad buscando darle a cada canción lo que esta
necesita, seleccionando ritmos y músicos con el mismo mimo
que los grandes cocineros eligen los ingredientes de un plato.
Y así
semana a semana, mes a mes hasta acabar el disco a finales de
mayo. La guinda, mejor dicho, el perejil lo pone la voz de Amaia
Montero de la Oreja de Van Gogh quien con la generosidad y la
ilusión de los grandes estrellas en seguida se presta a
colaborar con Alex, poniendo su voz en “Sin miedo a nada”
una de las más grandes baladas que se hayan oído
en mucho tiempo.
En el disco
"Que pides tu" podemos oír de todo desde baladas
como “Sabes” a ritmos más bailables pasando
por medios tiempos como el primer single “Que pides tu”
o ese otro temazo que es “A gritos de esperanza” todos
con letras medidas y cuidadas y sobre todo con una voz que engancha
desde la primera escucha, una voz que , estamos seguros hará
historia, un bonita historia.
Extractos de "CUADERNOS DE ALEX UBAGO"
de Nacho Saenz de Tejada, editado por Ed. Aguilar.
Nací en Vitoria el 29 de enero de 1981. Me bautizaron el
17 de febrero y me pusieron Alejandro, aunque pronto fui Álex.
No tengo hermanos. Cuando tenía cuatro años, mis
padres se trasladaron a San Sebastián por motivos de trabajo.
Desde entonces vivo aquí.
Siempre he
sido bastante extrovertido. Con mi punto tímido pero sin
problemas para relacionarme. He sido muy disfrutón. Me
ha gustado disfrutar de la vida en cada momento y nunca he dejado
de salir un fin de semana por estar de exámenes.
A los 14
años empecé a jugar al billar casi por casualidad.
Le cogí el gusto, no se me daba mal, fui mejorando y estuve
varios años muy metido. A los 16 años ya estaba
compitiendo.
Sin pensar
en nada, por pura diversión, igual me daba por hacer una
canción. Así empecé con 15 años. Y
llegó un día en el que terminé una canción
que me gustó. Tenía ganas de que alguien la escuchara,
de cantársela a cualquiera. Esa primera canción
aún existe; está escrita pero no se ha grabado en
disco.
A partir
de ahí seguí escribiendo. Poco después hice
Sabes y Hay que ver, que están grabadas en la primera maqueta.
Y cogí la costumbre. No me sentaba todos los días
a las 11 a componer, pero salían cosas. Estaba en la cama
y aparecía una melodía o una letra. Escribía
un párrafo, no sabía como seguir, lo dejaba a medias,
continuaba días o semanas después.
Un día,
llamé a mi primo David. Es músico y tiene un estudio
de grabación casero. Me animé, durante dos o tres
semanas me pasaba a la noche por su estudio y tranquilamente fuimos
grabando. Mi primera maqueta tenía cinco canciones.
Terminé
de grabar las cinco canciones y dos o tres las había escrito
para mi novia de entonces. Se acercaba su cumpleaños y
le regalé la maqueta. Pensé que era bonito, original.
Fueron las primeras canciones que escuchó mi mánager,
Íñigo Argomániz. Le pasó la maqueta
mi primo Ramón. Regenta el Antonio Bar, al que Iñigo
iba de vez en cuando. Después, claro, llegaron más
canciones y más maquetas.
Íñigo
estaba sentado en su mesa, con una pila de maquetas delante. Me
contó que un día estaba trabajando en el ordenador
mientras escuchaba de fondo mi maqueta con las cinco canciones.
No le hacía ni caso. Pero una canción se le agarró
al oído, volvió al principio y la escuchó
tranquilamente. Le gustó no sé qué. Las letras,
mi voz, las canciones... Y me llamó para saber quien era,
qué hacía.
Le conté
algo de mi vida y que no tenía más canciones grabadas.
Íñigo me dijo que le gustaban, que siguiera escribiendo
tranquilo, con calma. Nunca me prometió nada; nunca me
dijo que iba a grabar un disco. Simplemente que nos volveríamos
a sentar cuando tuviera 12 o 14 canciones más.
Volví
a casa dando botes. Y me puse a escribir sin fecha determinada,
sin plazo fijo. Cuando tuve más canciones, se las mandé.
Me pidió más y escribí más. 25 canciones
en un año.
Mis canciones
cuentan historias sencillas, personales, que le pueden suceder
a cualquiera. No planteo ninguna relación de poder ni de
predominio de una persona sobre otra. Nadie es ganador ni perdedor.
Todos aprendemos y todos enseñamos. Unas veces necesito
y otras me necesitan. Quiero mantener un equilibrio entre las
dos partes de una relación y defiendo la libertad individual,
la necesidad de que cada uno busque y siga su camino. Ser uno
mismo.
Yo le mandaba
las canciones nuevas a Íñigo y él se las
enviaba a Alfonso Pérez, el director artístico de
Dro. No tenía nada claro que fuera a grabar un disco pero
cuando hubo un repertorio guapo de canciones, fui a Madrid a conocer
a la gente de la discográfica. En Octubre de 2000 volví
para firmar el contrato con Dro. En enero de 2001 ya estaba trabajando
con Jesús Gómez, mi productor.
Cuando comencé
a grabar el disco, no tenía una banda. A los músicos
que hoy tocan conmigo los conocí después, cuando
necesité ensayar por si acaso salía algún
concierto. Adoro a los cinco. No me siento como un solista con
un grupo de acompañamiento detrás. Marco, Xavi,
Sergio, Carlos, Paul y yo hemos hecho un grupo de amigos porque
han sido dos años de viajar sin parar, todo el día
juntos. Seguimos los mismos desde el principio y siempre aportan
cosas.
Mi vida ha
cambiado, pero más en el entorno que en mí mismo.
He aprendido mucho, pero mi personalidad no ha variado. El trabajo,
las experiencias, los viajes... Todo me ayuda a madurar. Ha aumentado
mi sentido de la responsabilidad porque trabajo con mucha gente,
pero no me siento presionado por esto. No tengo la sensación
de que todos dependen de mí. Al menos, yo no creo que sea
así.
También
he perdido algo de libertad personal, aunque no me siento perseguido
ni acosado. Tampoco me planteo que puedo influir en otras personas
a través de mis canciones, aunque sea así, porque
no quiero influir en nadie. Me gusta que la gente se sienta bien
escuchándome, que mis canciones puedan ser útiles
interpretándolas a su manera, pero nada más.
Intento llevar
una carrera musical controlada. Aparecer cuando tengo que hacerlo
y desaparecer cuando lo necesito. No voy a dar pie en mi vida
a cualquier cosa que no tenga relación con la música.
Quizá vendería más discos, pero no me merece
la pena. Creo que puedo mantener esta actitud porque está
en mi personalidad. Hay personas que sólo quieren hacerse
famosas. Yo quiero vivir de la música y con esto tengo
de sobra. Me hubiera conformado con mucho menos.
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